Reflexiones de un Docente de Ingeniería
¿Cómo debo educar a los profesionales en Ingeniería para el futuro?
Dado el rumbo que ha tomado la industria en los últimos 25 años, donde la constante ha sido el cambio permanente en los procesos productivos y organizacionales, debo como docente preguntarme: ¿qué tanto estoy contribuyendo a formar ingenieros para que logren ser profesionales de éxito dentro del contexto empresarial, familiar y personal? y ¿cómo ellos, basados en la experiencia del aprendizaje pueden imponerse frente a las continuas modificaciones del ambiente social y laboral?
Pues bien, antes que nada, quiero compartir con usted, amigo lector, dos ejemplos que marcaron mi vida en los 80’s, durante mis estudios en Ingeniería Industrial: el primero cuando tuve la “desdicha” de reprobar el curso de ecuaciones diferenciales, modestia aparte, el único curso que he reprobado en toda mi vida de estudiante, desde la primaria hasta la maestría. Por más que me esforcé no pude recuperar la nota del primer parcial: 0.5 sobre 100. Es decir ¡nada! Es como si a esa prueba nunca hubiera asistido. Recuerdo que tenía que obtener notas por encima de 95 en las pruebas restantes. Intenté hablar con el profesor varias veces, pero no me explicó en qué me había equivocado, ni cuales eran mis errores. Sencillamente me dijo luego de entregarme ese primer resultado: “usted no va a pasar mi curso”. Esa frase fue para mí una sentencia. El reto era ahora entre el profesor y yo. El resultado: no lo logré. Tuve que repetir el curso. Pasaron tres años y justo en los días que me iba a graduar, me encontré con aquel profesor y tuve el valor de preguntarle de frente por qué me había reprobado. Me dijo textualmente: “usted es físicamente igual a una persona que detesto”. Hubiera querido darle un puñetazo en la cara en ese momento. Entendí que el odio que tenía por otra persona había hecho que yo tuviera que vivir toda la frustración de no haber podido aprobar ese curso.
El segundo fue la presentación de un profesor de dibujo técnico el primer día de clase. Recuerdo exactamente que dijo: “¡Buenos días! Mi nombre es Augusto H. Rodríguez P.”, mientras lo escribía en la pizarra. Y continuó diciendo: “pero pueden decirme sólo H.P.” mientras borraba de la pizarra su nombre y apellido y subrayaba la “H” y la “P”. Finalizó diciendo: “en este curso solo van a pasar cinco personas”. Estamos hablando de un grupo de 45 estudiantes. Desde ese día percibí a mis compañeros como rivales. Eran “ellos o yo”. Todo ese semestre sentí que la lucha era por estar entre esos 5 “elegidos”.
Estas dos experiencias seguramente quedaron escondidas en alguna parte de mi cerebro y solo hasta el 2006 cuando tuve en frente a mi primer grupo de estudiantes en la Universidad supe que era lo que NO debía hacer, lo que NO debía significar para los jóvenes, lo que NO quería replicar. A pesar de ser consciente que mi preparación como Ingeniero no era suficiente para enseñar y que la docencia es un arte que se aprende, no quería que me fueran a recordar de la misma forma que yo recordaba a estos dos profesores que tuve. Estos años de práctica docente, han sido un proceso personal de aprendizaje, de auto-reflexión y de preparación, por eso pienso en la responsabilidad que tengo al impartir clases.
Estoy convencido que las condiciones actuales en nuestro mundo pos-industrial y globalizado exigen nuevos métodos para educar y preparar a los jóvenes que lo van a integrar, no podemos quedarnos en transmitir conocimientos (por demás antiguos o desactualizados) y pretender que el estudiante está listo cuando es capaz de repetir lo que todos han repetido.
En el caso de la enseñanza en ingeniería, debemos partir de un hecho: la globalización ha modificado el concepto que de industria. Ha re-definido su significado. Estudiar al “Porter” o a “Drucker” de los 70’s, ya no aplica de la misma forma. Las mega-estructuras de la era industrial han cedido el paso a empresas pequeñas. Solo en Costa Rica, el 95% de las empresas legalmente constituidas son clasificadas como PYMES. Con menos de 50 personas empleadas y dentro de ellas destaca una organización flexible que requiere profesionales versátiles, capaces de solucionar problemas por ello, a pesar que la demanda de trabajo tiende a especializarse, las personas que se requieren para hacerlo no son especializadas, sino educadas para enfrentar y resolver situaciones. Deben ser capaces de diagnosticar, medir, diseñar y proponer soluciones. Insisto, ¿estaré preparando adecuadamente a mis futuros ingenieros para esta realidad?
Las empresas actuales son organizaciones funcionales, flexibles, ágiles ante los cambios de mercado y por ende sus estructuras lejos de ser grandes pirámides son horizontales, donde los empleados enfrentan situaciones novedosas que no siempre están descritas en “manuales de procedimientos”. Para ello deber poder interactuar en equipos multidisciplinarios, adaptarse a personas con formación, cultura y visiones distintas, poder negociar y decidir ante dilemas, tener la capacidad de auto-dirigirse y pensar críticamente. En este punto no encuentro claramente la importancia de saber de memoria la solución a la integral triple de ((x-1)^2)/x^3. Entonces, ¿para que la enseñó? ¿Cómo ligo esto con el mundo que va a enfrentar este chico? Yo en 20 años de actividad profesional ¡nunca he tenido que resolver una integral triple!, ¿por qué tengo que exigírselo a ellos?
Pareciera que en nuestros países latinos aún no hemos decidido si lo fundamental es la preparación científica y tecnológica o si lo que se requiere es preparar al joven a sobrevivir con éxito y prosperidad en un mundo que se renueva permanentemente.
En la actualidad, en los mercados mundiales el flujo de capital es instantáneo, los seres humanos son activos y recursos que pasan de una frontera a otra, entre países; los datos y la información están al alcance de un “clic con el mouse” a través de Internet y el flujo de culturas, costumbres y formas de vida afecta a todo los trabajadores. En Intel, por ejemplo, empresa donde trabajan varios de los profesores que tengo en Estados Unidos cada mes y que deben trabajar en equipos interdisciplinarios con italianos, españoles, norteamericanos, suramericanos, entre otros y lograr resultados positivos en los proyectos que lideran. Por lo tanto, si la educación pretende educar para el trabajo (Cheng), y el trabajo ha variado en los últimos 25 años, ¿porque la educación no ha variado y se sigue basando en preparar a las personas para métodos de trabajos que ya no existen?
En la actualidad, en los mercados mundiales el flujo de capital es instantáneo, los seres humanos son activos y recursos que pasan de una frontera a otra, entre países; los datos y la información están al alcance de un “clic con el mouse” a través de Internet y el flujo de culturas, costumbres y formas de vida afecta a todo los trabajadores. En Intel, por ejemplo, empresa donde trabajan varios de los profesores que tengo en Estados Unidos cada mes y que deben trabajar en equipos interdisciplinarios con italianos, españoles, norteamericanos, suramericanos, entre otros y lograr resultados positivos en los proyectos que lideran. Por lo tanto, si la educación pretende educar para el trabajo (Cheng), y el trabajo ha variado en los últimos 25 años, ¿porque la educación no ha variado y se sigue basando en preparar a las personas para métodos de trabajos que ya no existen?
Sin lugar a dudas, el profesional de hoy debe poder responder a los cambios en el mercado laboral. (Levy & Murnane). Los procesos educativos deben desarrollar un mayor pensamiento especializado para resolver problemas que no obedecen a patrones o reglas inductivas o deductivas, comunicación compleja para interactuar con otros, mientras que deben dar menor importancia al desarrollo de habilidades rutinarias y manuales: a lo predecible.
La educación se debe preocupar por preparar a los jóvenes a solucionar problemas a través de un modelo de aprendizaje basado en experiencias y en aprendizaje colaborativo, que es precisamente lo que van a enfrentar en el mundo laboral.
La educación se debe preocupar por preparar a los jóvenes a solucionar problemas a través de un modelo de aprendizaje basado en experiencias y en aprendizaje colaborativo, que es precisamente lo que van a enfrentar en el mundo laboral.
Es cierto que los educadores deben estar al tanto de la realidad científica y tecnológica, porque el desarrollo en estas habilidades deja de ser exclusivo de algunos para ser parte de las competencias generales en todo profesional en Ingeniería, pero no es el aprendizaje exclusivamente en esta área lo que va a hacer que ellos sean exitosos en su vida. Requieren también el desarrollo de habilidades tecnológicas, sociales y personales.
La educación no puede seguir siendo excluyente, preparando sólo a los más listos, a los que más acumulan conocimiento medible mediante pruebas rígidas y preestablecidas. Debe dejar de ser discriminatoria y más bien, permitir por igual el desarrollo de competencias en los estudiantes.
En síntesis, el rediseño de sistema educativo debe tener no solo presentes las aptitudes y conocimientos pertinentes en el mundo laboral, sino las necesidades actuales y futuras de la sociedad y del planeta. Como docente en Ingeniería, encontrar métodos para desarrollar habilidades en el pensamiento y en la capacidad de crítica de los estudiantes. Prepararlos para que con base en experiencias puedan emular su vida profesional y resolver problemas. Que puedan interactuar con otros, respetando la cultura y costumbres y que logren comunicarse efectivamente con los demás. Debo, como docente olvidarme de cómo aprendí y centrarme en cómo deben aprender ellos. Como menciona Gadner, lograr crear mentes disciplinadas, sintéticas, creativas, respetuosas y éticas. Profesonales en Ingeniería capaces de integrarse en el ámbito laboral con éxito y proclives a generar empresas en un planeta sostenible.
En síntesis, el rediseño de sistema educativo debe tener no solo presentes las aptitudes y conocimientos pertinentes en el mundo laboral, sino las necesidades actuales y futuras de la sociedad y del planeta. Como docente en Ingeniería, encontrar métodos para desarrollar habilidades en el pensamiento y en la capacidad de crítica de los estudiantes. Prepararlos para que con base en experiencias puedan emular su vida profesional y resolver problemas. Que puedan interactuar con otros, respetando la cultura y costumbres y que logren comunicarse efectivamente con los demás. Debo, como docente olvidarme de cómo aprendí y centrarme en cómo deben aprender ellos. Como menciona Gadner, lograr crear mentes disciplinadas, sintéticas, creativas, respetuosas y éticas. Profesonales en Ingeniería capaces de integrarse en el ámbito laboral con éxito y proclives a generar empresas en un planeta sostenible.
Bibliografia consultada:
- Cheng, K.M. (2007). The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.
- Gardner, H. (2005). Un ensayo educativo. México:Paidós.
- Levy, F.& Murnane, R. (2007). How computeried work and globalization shape human skill demands. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.
4 comentarios:
No me quedó claro la siguiente aseveración: "Los procesos educativos deben desarrollar un mayor pensamiento especializado para resolver problemas que no obedecen a patrones o reglas inductivas o deductivas". Deben o no especializarse las personas, según los autores?
Gracias Silvia por su comentario.
Mi punto de vista y concuerdo con los autores consultados es que la educación no se debe basar en la especialización. Por lo menos en un nivel inicial. Con esto me refiero a la educación primaria, secundaria y a la universitaria (de pregrado). La especialización se da durante el ejercicio profesional y depende de condiciones sociales, laborales y personales. La educación especializada es "buscada" por el profesional dependiendo de las necesidades que tenga o "forzada" por un ámbito laboral específico. Pero el punto, dentro de lo que expuse en este blog, es que una buena parte de la educación debe centrarse en "especializar" al joven a resolver problemas. Pero no cualquoer tipo de problema. Para problemas que obedecen a reglas de pensamiento inductiva o deductivas, están las computadoras y los sistemas de información. Lo valioso es que además se preparen para tomar decisiones que no obedecen a patrones lógicos. De ahí la importancia de contar con habilidades analíticas, críticas, en la interpretación del lenguaje oral, escrito y corporal.
Saludos
Muy buen aporte Ricardo, todos hemos tenido a un Augusto H. Rodríguez P, y solo quiero mencionar que la capacidad de resolución de problemas que desarrollen nuestros estudiantes, no está en que aplíquen unas recetas preconcebidas, sino en que puedan ser capaces de utilizar la lógica, es en este punto donde no concuerdo con lo expresado por usted, el utilizar una patrón lógico no significa que debe aplicar una receta, significa que debe analizar las situaciones desde una perspectiva coherente con el objeto "Problema" al cual le debe dar solución, y para ello debe aplicar andamiajes lógicos que le den sustento a la solución y a partir de ahí, tomar las decisiones que deba tomar.
Ricardo: Me pareció que tus ideas son muy buenas, solo que a veces son un poco confusas, tal vez por el ímpetu con que las escribes,por ejemplo: no se a que te refieres al anotar el "rediseño de sistema educativo", si será al "rediseño del currículo" ó a una "reforma curricular", porque el sistema educativo es un ´termino global que incluye muchas aristas.
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